Proyecto Garnachas de España: «terroir» que recupera la propia memoria

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El proyecto Garnachas de España rinde tributo a una variedad relegada durante años a un segundo plano.

La garnacha o grenache es una variedad española de vid tardía, muy vigorosa y productiva, que se adapta bien a suelos arenosos o con piedras y a los ligeramente ácidos. Su nombre procede de Vernazza (Liguria), aunque su origen es incierto. Seguramente es originaria de Aragón, en el Valle del Ebro; de hecho, en La Rioja, se conoce a esta uva como tinta aragonesa. En Cerdeña se discute si la garnacha fue introducida por los catalanes (garnatxa, gironet o lladroner) o si la garnacha catalana deriva de una variedad previa de la isla.

Sea como fuere, el gran despegue de la garnacha se produjo a mediados del siglo XIX, hacia 1850. Ante la gran plaga de oídio, esta uva demostró una resistencia mayor que otras variedades y por eso empezó a plantarse en mayor medida. Tanto en Châtauneuf du Pape como en La Rioja se cultivó garnacha en el s. XX, dando lugar a vinos de reconocido prestigio. “Durante el siglo XX en Rioja había más Garnacha que Tempranillo”, asegura Martínez de Toda, quien mantiene que, “de hecho, el prestigio de Rioja acumulado a lo largo del siglo XX se debe, en gran parte, a la Garnacha, aunque no se reconocía”. Hoy en día la garnacha es la variedad de uva mediterránea más cultivada en el mundo, tanto en Francia como en California, Australia, Chile o Suráfrica, produciendo vinos equilibrados y carnosos en boca.

Tras el boom, ya a finales del siglo XX, se produjo un declive que llevó a asociar durante años la garnacha a vinos de poca calidad, debido a alguna de sus características. Se trata -en palabras de Martínez de Toda-, de una variedad «poco elástica, en el sentido de que cuando produce muchos kilos, es una variedad que pierde fácilmente sus cualidades, sus características positivas”. Por eso empezó a asociarse con vinos con poco color, orientados a rosados, y empezó a arrastrar una mala imagen.

Los vinos del proyecto Garnachas de España se elaboran en zonas próximas al Valle del Ebro, donde se dan unas condiciones óptimas para las necesidades de esta variedad. De este modo, la garnacha empieza a recuperar su prestigio olvidado, a través de vinos elaborados en viñas viejas y con muy poca producción. “Cuando la producción es controlada da vinos equilibrados, con buena longevidad y con una gran finura”, asegura el enólogo Raúl Acha.

Este proyecto se trata de un empeño con alma que lleva la marca personal de Raúl Acha, quien recorrió incansablemente diferentes zonas de España a la búsqueda de los viñedos que mejor reflejasen la esencia de esta variedad. El resultado es una colección de vinos monovarietales, procedentes de viñedos centenarios, que plasma a la perfección el concepto de terroir. 

Cada vino expresa todos los matices y singularidades propias de su zona de elaboración. Uvas de una misma casta que son cultivadas, vinificadas y envejecidas con las mismas técnicas en zonas geográficas diferentes, para producir vinos distintos entre sí por influencia mágica de la tierra.

El terroir es la combinación de factores naturales (suelo, clima, variedad) y de factores culturales (la intervención del viticultor y del elaborador). Se trata de un concepto que ejemplifica a la perfección la vinculación y el respeto por la tierra que defendemos en Tastu, y que es necesario para que obrar la magia de la recuperación de la propia memoria.

Una memoria de siglos que posibilita el disfrute de productos con un carácter único y diferente, con unos aromas y sabores que recuerdan al terreno donde se han producido. La magia tiene lugar sin que la química pueda llegar a explicar el por qué de los aromas a pedernal, monte bajo, tierra, champiñón, trufa… es la interacción entre variedad y su entorno natural y cultural. Es preciso catar vinos diferentes incluso del mismo pago o dos vinos de pagos diferentes del mismo productor, con una viticultura y elaboración similares para poder comprobarlo. Y son los vinos de viñas viejas los que expresan mejor que el resto los insondables secretos del terroir y del ronsel de l’alcordanza que decimos en Asturias.

Por eso, en Tastu apostamos por este proyecto y te ofrecemos la posibilidad de poder disfrutar con unos caldos mágicos, que nos llegan desde lo más profundo de la tierra y a través de los siglos, para ayudarnos a recuperar nuestra propia memoria.

Puedes conocer más sobre este apasionante proyecto, pinchando aquí.

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